La Historia


El triunfo que retrasó la gripe

En la temporada 1996-97 el Sporting-Real Betis debió aplazarse durante dos meses por la enfermedad de hasta nueve jugadores de la plantilla verdiblanca

El diario ABC publica el 11 de enero de 1997 que el Sporting-Betis a jugar en El Molinón al día siguiente ha quedado aplazado.

Por Manolo Rodríguez

 

Pocos campos fueron tan ariscos con el Real Betis como el viejo estadio gijonés de El Molinón. Un territorio inexpugnable en el que sólo se contabilizó una victoria en casi 70 años. En concreto, la obtenida en el mes de febrero de 1942 por aquel equipo que retornó esa temporada a Primera División bajo la dirección del mítico Patrick O´Connell. Fue en la disputa de la liguilla de ascenso y los verdiblancos se impusieron por 1-3 con goles de Paquirri, Japón y Bescos.

Después, un sinfín de derrotas y sólo alguna esporádica igualada. Lo mismo en Primera, en Segunda, que en la Copa. Así hasta la década de los noventa del pasado siglo, cuando apareció como una revelación aquel gran Betis que entrenaba Lorenzo Serra. Arrancó un empate en su primera visita y, por fin, anotó el segundo triunfo de la historia (2-3) en la temporada 1995-96. Jarni fue decisivo con dos goles y como exponente de lo que era esa escuadra, baste referir que llegó a Gijón con hasta siete lesionados, que no pudo alinear a ni un solo delantero y que allí jugó su único partido esa campaña el joven Quico, el muchacho canterano tristemente fallecido en 2004.

Al año siguiente, en la 96-97, también ganó el Betis en El Molinón. Esta vez por 2-4. Pero aquel encuentro tuvo su historia. Una curiosa historia marcada por la enfermedad y la controversia.

Según el calendario, el encuentro debía disputarse el 12 de enero de 1997. Jornada 19 del campeonato. En ese momento el Betis estaba cuarto en la tabla y se erigía en claro aspirante a cualquier cosa. Había arrasado al Sevilla en Nervión y la afición estaba como loca.

Tres días antes de viajar a Asturias, el miércoles 8 de enero, el Betis disputa en Granada el partido de ida de la tercera ronda de la Copa del Rey. Vence por 0-1 con gol de Sabas, en noche fría y campo embarrado. El equipo vuelve a Sevilla en autobús esa misma noche y allí debió producirse el contagio que al día siguiente metió en la cama hasta a ocho jugadores de la plantilla, aquejados de un virus gripal que dejaba al equipo muy diezmado para afrontar con garantías cuatro días más tarde el partido de liga que debía disputar frente al Sporting,

Afectados por la gripe estaban Josete, Alexis, Bjelica, Alfonso, Olías, Vidakovic, Cañas y Nadj, a los que más tarde se sumaría Márquez. Pero no sólo eso. Merino, Pier, Sabas y Luis Fernández se hallaban lesionados y Roberto Ríos debía cumplir un partido de sanción. Para colmo, Finidi se encontraba en Nigeria convocado con su selección para un partido contra Kenia. Total, quince futbolistas fuera de combate.

Así las cosas, Lopera, Serra, el jefe del departamento médico, Ramón Cansino, la secretaría técnica y la gerencia se reúnen de urgencia durante cinco horas en la tarde del jueves para estudiar las medidas que adoptar. Y de ese encuentro sale una petición formal a la Federación para que se aplace el partido de Gijón.

Un día más tarde, el viernes 10, la Federación Española de Fútbol atiende la petición del Betis y autoriza el aplazamiento del partido que, por cierto, iba a ser transmitido por Canal Plus. Son tenidos en cuenta los informes médicos elaborados por el doctor Cansinos, quien a esas horas también debía acudir ya a los domicilios de Lopera y Serra, los últimos a los que había puesto fuera de combate la gripe.

La decisión federativa, sin que se sepa muy bien porqué, cae fatal en muchos ámbitos del fútbol español. Destaca sobre todo la irascible reacción del entrenador del Real Madrid, Fabio Capello, quien pareció erigirse en abanderado del malestar general. Dijo que lo ocurrido “era una vergüenza” y arremetió duramente contra la Federación, a la que consideraba indigna de un país como España. También el presidente madridista Lorenzo Sanz hizo pública su indignación, declarando que este era uno de los hechos más graves ocurridos no ya en el fútbol español, sino en el mundial.

Pero no fueron los únicos que hablaron sobre el asunto. Tampoco en Gijón se callaron. El entrenador, Benito Floro, dijo que el asunto le parecía “de parodia nacional”, mientras que su presidente, José Fernández, tras exclamar que “tiene cojones la cosa”, le quiso recordar al Betis “que en el fútbol existen filiales”.

En el Betis, por su parte, a Juan Luis Aguado y a Gregorio Conejo les faltaban manos para dar explicaciones desde la portavocía. Pedían excusas al Sporting y al Madrid por las molestias “que les hayamos provocado con la solicitud de aplazamiento, pero también exigimos comprensión. Invitamos a los presidentes de estos equipos a que vengan a Sevilla y observen directamente a los jugadores y luego hablen”. No vino nadie, claro.

La gripe tendió a remitir el lunes y el miércoles 15 ya pudieron alinearse contra el Granada (en la vuelta copera) Josete, Bjelica, Alfonso, Cañas, Nadj y Márquez. De cualquier modo, para completar la convocatoria, Serra hubo de echar mano del canterano Redondo, quien jugó sus primeros minutos como jugador del Real Betis en partido oficial.

Mientras tanto, Betis y Sporting pleiteaban por la fecha en la que se disputara el partido aplazado. Quedaban pocos días libres en el calendario y ambas entidades hubieron de someterse a la decisión de la FEF, que acabó decidiendo que el encuentro, finalmente, se celebrara el 6 de marzo, sin que se autorizara la retransmisión por TVE al ser jornada europea.

Ello como consecuencia de que el Sporting se negó a jugar el 22 de enero (fecha propuesta por los verdiblancos) ya que pocos días después recibía al Oviedo, y el Betis no aceptó que el partido tuviera lugar el 23 de abril (fecha solicitada por los asturianos) porque no podría alinear a sus internacionales.

Se jugó, por fin, el jueves 6 de marzo y los de Serra vencieron por 2-4 Un triunfo que colocó  a los verdiblancos terceros en la tabla, con los mismos puntos que el Barça, que entonces era segundo.

Dirige el partido el canario Rodríguez Martel y las alineaciones son las siguientes:

Real Sporting: Ablanedo; Villarroya, Sergio, Nikiforov, Oliete; Marcos Vales (Ronald Gómez, m.73), Souza, David Cano, Tomás (Cheryshev, m.61); Lediakhov y Luna (Avelino, m.48).

Real Betis: Prats; Cañas, Ureña, Olías, Luis Fernández (Roberto Ríos, m.70); Márquez, Merino (Finidi, m.45), Nadj, Bjeliça (Jarni, m.45); Kowalczyk y Alfonso.

El Betis llega a Gijón con las ausencias de Vidakovic, Alexis, Jaime y Pier. Cuatro bajas importantes. Aun así, Serra le da descanso a Jarni, Finidi y Roberto Ríos en el primer tiempo. Los asturianos marcan pronto y Alfonso empata antes del descanso. Tras volver de la caseta el partido ya no tiene color. Olías, Kowalczyk y de nuevo Alfonso colocan el tanteo en 1-4. Sólo al final, Cheryshev recorta el marcador.

A partir de ese momento, El Molinón dejó de ser el campo esquivo de los inicios. Y ganar en Gijón fue ya lo común, lo mismo en Primera que en Segunda. Un camino que, como tantos otros, señaló aquel gran Betis de Lorenzo Serra. Con alguna victoria, como la de esa noche, que llegó con retraso por mor de la gripe.

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